Hacer camino



Cuando hablamos de hacer el camino, los rocieros, irremediablemente, pensamos en la Romería de Pentecostés, esa que nos lleva a la Aldea del Rocío para acompañar a la Patrona de Almonte en su día grande de la venida del Espíritu Santo.

Sin embargo, hoy he decidido decantarme por el camino que se hace todos los días, de ahí el título elegido.

Este camino es más arduo que el camino de la Romería. No está tan a la vista, pero es cuando más se necesita apoyo, solidaridad, ayuda… Todas esas cosas que te hacen sentir “al lado del otro” y no alejado de los demás.

Hacer camino es una obligación del rociero. El de mayo o junio no es más que un resumen de cómo hemos caminado día a día. Poco sirve que hagamos convivencia una semana al año si hasta completarse los trescientos sesenta y cinco días restantes no hacemos otra cosa que pisotear a quien tenemos cerca, de humillar al hermano, de abandonarlo cuando se hunde en las arenas de la vida.

He tenido el honor de ser pregonera de numerosas hermandades, que es también, para mí, otra forma de hacer camino. Un camino que continúo haciendo como Directora del Periódico Digital Rociero que se dirige cada día a miles de lectores, y os puedo asegurar que cada vez que tengo que informar o dar mi opinión en el editorial publicado, me reconozco caminante de la comunicación, rociera con una serie de obligaciones que, precisamente por tener el honor de poderme dirigir a tantas personas, deben reflejarse en lo que expreso y, sobre todo, -y esto más difícil todavía-, en lo que hago.

Personalmente descubrí hace mucho tiempo que, -teniendo como base la oración-, palabra y hecho deben ir a la par, y a pesar de quedarme más veces en el intento que de pasar a la acción, cuando he conseguido unificarlos me he sentido más rociera, más realizada y, sin duda, más libre y más feliz.

Hacer camino es lo que el Pastorcito Divino nos pide a los rocieros. Es la llamada que, a todos los que nos cobijamos bajo la fuerza de la devoción a la Virgen del Rocío, hemos recibido desde que entramos en el redil donde Ella Pastorea y nosotros, no tenemos otra cosa mejor que dejarnos guiar por su voz, que nos llama a cada uno por nuestros nombres.

Pronto estaremos a las puertas de una nueva Romería, la del 2018, y en esta otra romería, la del año entero, no olvidemos que es importante y necesario hacer camino.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es