Más curas rocieros



Nos dice el Evangelio que “la mies es abundante y los obreros pocos” y en los últimos tiempos los cristianos rogamos que Dios envíe a su Iglesia buenos y comprometidos Sacerdotes. Yo añadiría, o más bien alargaría esa petición pidiéndole que, si es posible sean, además, rocieros.

Es emocionante ver en la ermita del Rocío los confesionarios ocupados, los Sacerdotes escuchando atentamente a los corazones arrepentidos y, al fondo, a la Reina de las Marismas sonriendo y mirando a su Hijos que derrama su Misericordia a todos los que reciben la absolución.

Es emocionante cuando la Virgen sale de procesión y es recibida en las Hermandades que le agradecen su visita fervorosamente mientras el Sacerdote es elevado a hombros para entonar la Salve y piropear a la Madre de Dios.

Es emocionante ver cómo un cura no oculta sus lágrimas porque le embarga la emoción de encontrarse frente al rostro de la Virgen, y transmite a sus hermanos el gozo del encuentro sin reprimir las expresiones que del mismo se derivan.

Qué alegría si en todos los púlpitos hubiera un cura rociero: de los que contagian felicidad, se saben letras de sevillanas aunque no sean capaces de cantarla, tienen en sus corazones una disposición inmediata para la entrega, hacen camino diariamente junto a sus parroquias, comunidades y feligresías y ayudan a la Pastora almonteña a que el rebaño del Pastorcito Divino siga creciendo.

Ellos, con su testimonio, son llamas encendidas que alertan de la presencia de la Virgen, y nos enseñan que con la Virgen es muy fácil llegar a Dios.

Cuando nos encontramos con alguno de ellos, reflejos de la bondad y la sencillez de Jesucristo, la Virgen sabe que otro hijo volverá a Ella y sumará un alma nueva a la larguísima lista de su devoción.

Sin duda nuestra oración es acertada cuando invocamos a Dios que envíe vocaciones sacerdotales, pero más acertada es todavía cuando nuestra petición es que esas vocaciones vengan con la Virgen del Rocío en el corazón.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es