Los coros de las Hermandades



Escucho frases algo inapropiadas por parte de componentes de coros en las Hermandades cuando dicen que se sienten “el alma de la Hermandad”, como dejando entrever que si no hubiera coro rociero, la Hermandad no existiría. ¿Triste, verdad?

Y más triste es todavía cuando las noticias que surgen de una Hermandad están vinculadas en su mayoría a las actuaciones del Coro, es decir, otros temas de mayor importancia no son objeto de divulgación mientras que la actuación del coro aquí o allí parecen cobrar la relevancia entre los actos que se organizan. Es más, todo lo que se organiza son actuaciones del coro pero, prácticamente, no hay nada más.

Los coros deberían ser, simplemente, un acompañamiento a cuantas actividades se generan en las corporaciones rocieras.

¿Que hay algunos que cantan de maravilla? ¡Bendito sea Dios! Porque todos salimos ganando con temas que ilustran nuestro sentir rociero, con letras y música que ayudan a intimar nuestra relación con la Virgen del Rocío y el Pastorcito Divino.

¿Que un coro representa a una Hermandad? Representa a una Hermandad todo aquello que se haga en su nombre o llevando su nombre, por lo que los coros deberían cuidar al milímetro sus palabras, sus opiniones y su forma de actuar por donde van y cuando digo actuar no lo digo solamente por la parte musical, sino por la actitud y el comportamiento de cada uno de sus integrantes que llevan consigo una enorme responsabilidad.

Va siendo hora de que cambie el concepto de lo que hasta ahora hemos visto. El coro es un grupo más de una Hermandad del Rocío, de igual modo que existe el grupo joven, el grupo infantil, el grupo de hermanas o el grupo de caridad, entre otros; el coro es el grupo que pone música a la poesía y a la vida de los hermanos, que está basada en el amor y la devoción por la Virgen del Rocío.

Va siendo hora de que se cuide la liturgia, que no sigan diciendo de los rocieros que no tenemos ni idea de las partes de la Misa, que nos da igual cantarle a las garzas reales en el ofertorio que a las amapolas del campo en la comunión.

Va siendo hora de que las letras se cuiden, de que la música sea compuesta con gusto, minuciosamente escogidas y seleccionadas para cada ocasión y para cada momento de la Eucaristía.

Va siendo hora de que los coros que llevan el nombre de una Hermandad recuerden que allí por donde van la están representando y lo que hagan queda en beneficio o perjuicio de ésta.

Qué maravilla es escuchar un buen coro y emocionarse con lo que cantan, pero qué grande sería que todo lo que canten fuese para enriquecer la devoción rociera, para integrar a otros a sus Hermandades y no para separarlos como si fueran un grupo aparte, como si de ellos dependiera el lucimiento o el declive de la Hermandad.

El alma de una Hermandad del Rocío es la Virgen y todo lo que se haga para bien en torno a Ella es lo único que vale.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es