En la oscuridad de la noche, cuando el silencio se apodera de los sentidos y el cuerpo se desprende de todo lo superficial y banal que este mundo le aporta, dejo volar la imaginación, y contigo en el pensamiento recorro una y mil veces un camino de Fe, donde el recogimiento tira, cómo los bueyes al llegar Pentecostés, de una carreta donde deposito plegarias y rezos.
La senda paso a paso se adentrará por inmensos pinares de plata, en ellos me cobijo de las angustias y de los tormentos para caminar por unas arenas de oro fino, en las cuales encuentro alguna que otra duna lugar donde me vuelvo a arrodillar una vez mas para darte las Gracias Madre mía.
En este camino de bendiciones no existen cohetes, no se oyen palmas y cantes. En el solo existe una Ermita Blanca, paraíso donde mis pasos se dirigen eternamente para encontrarse con su Madre, Catedral del rociero donde los Ángeles vuelan sin cesar componiendo maravillosas melodías y la Vida es un Arco Iris de colores.
Este camino que nace en Ti, comienza en mi, en un rincón de mi Alma, desde ese balcón de los sueños navego rendido a un Amor sin límites ni fronteras. Derramando lágrimas de felicidad voy entrelazando mis sentimientos uno a uno mientras olvido aquellos defectos o manchas que me alejan de la palabra de tu Hijo.
Durante la travesía evitaré los riesgos o dificultades que me impidan llegar a tu encuentro, seré fuerte como la roca, seré firme y constante, no me dejaré dominar ni abatir, lucharé contra las inclemencias y las trabas que se crucen en nuestro Camino.
El camino en un principio puede parecer arduo, el terreno farragoso o incluso a veces se hace difícil seguir esta bendita senda, bien por el cansancio o bien por que uno se desorienta y se equivoca de destino. Pero una vez que la decisión es firme y uno se adentra con la convicción plena de llegar hasta el final con todas sus consecuencias, evitando las tentaciones mundanas, la recompensa a este compromiso colma con creces los avatares sufridos. Ese golpe de timón es el Faro que guía la Fe a través de las dudas y los miedos, bajo un manto de esperanzas, donde las manos de la Virgen del Rocío y la dulce sonrisa del Divino Pastorcito, toman las riendas del Futuro.
Después de tanto sufrir por arenas, después de cruzar ríos, dunas y arenas, después de meditar en alguna que otra parada, y soñar tantas veces contigo, por fin llego a mi destino. Desde la distancia puedo oír sus latidos, también siento como corre la sangre almonteña por él. Avanzo con la mirada fija en Ti, sabiendo que Tú estás esperando, vuelvo a acelerar el paso hasta mi humilde Corazón, eterna morada donde siempre nos encontramos el uno al otro, donde siempre mantenemos ese diálogo fluido y libre, donde las palabras no son necesarias, tan sólo Tú y yo,… tan sólo una mirada.
Este es el Camino de la Fe,… el camino de la esperanza, ese que arranca en el Alma con pasos firmes, serenos y constantes, dejando huella por donde quiera que vaya, limpiando el cuerpo y la mente para gozar con el espíritu en el único destino capaz de saciar al Alma,… mi Corazón,… porque allí anidaste una mañana y es la Ermita Blanca donde Tú, Madre, me esperas siempre.

|