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A la Virgen del Rocío le gustan las sevillanas… |
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Escrito por Periódico Rociero / Salvador López / Sanlúcar La Mayor
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lunes, 19 de julio de 2010 |
Unas sevillanas muy conocidas que se escuchan a menudo en el Rocío o en ambientes rocieros en general es la de “A la Virgen del Rocío le gustan las sevillanas” y está claro que tendrá eso algo de verdad, porque cuando alguien canta parece que a la Virgen se le ilumina la cara, se vuelve más sonriente y yo supongo que es porque le gusta que le canten, que le recen, que le hablen y que la miren. Resumiendo: le gusta que confiemos en Ella.
Sin ánimo de ofender veo que a veces se confunde el cantarle a la Virgen con demostraciones artísticas que quien tiene ese arte pretende demostrar.
No es muy lógico que en la ermita se le canten a la Virgen letras de fandangos o sevillanas del cazador al que se le escapó el perro antes de coger la liebre, o la muchacha que se enamoró y se desenamoró en una tarde de feria y luego encontró el amor en la puerta de su casa, o que se explique con música cómo son las aves de Doñana y las flores autóctonas. Creo que eso es más propio de otros lugares, como museos, teatros, salones de cultura… Pero la ermita no, por favor. Si nos olvidamos de que la Ermita es un lugar de oración es que la memoria no anda muy bien.
A la Virgen del Rocío le gustan las sevillanas, claro que sí, pero le gustan aquellas que nos sirven para rezarle. Las que con poca o abundante letra le están diciendo lo que sentimos por dentro al mirarla, las que nos comunican con Ella porque no acertamos a decirle nada y las letras y la música nos sacan del aprieto.
Eso es lo que le gusta a la Virgen, lo otro entiendo yo que es una falta de respeto y compostura, de no saber donde se está y de gente que canta muy bien pero se confunde completamente de marco, pues aunque el Santuario sea un marco incomparable, es un Santuario y no el Teatro del pueblo o de la ciudad para alardear de los pinitos que se hacen con la voz y esperar el aplauso, -que también hay quien aplaude eso-, para salir de allí como “el artista”.
Ante la Virgen, todo el respeto es poco y a pesar de que ya se van corrigiendo errores de este y otro tipo, alabo la función de los santeros cuando llaman continuamente la atención pidiendo silencio y evitando situaciones que no son propias de un lugar tan importante y grande como el Santuario del Rocío.

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