|
Escrito por Periódico Rociero / Ángel Morón / Aznalcázar
|
|
lunes, 26 de julio de 2010 |
Hace dieciocho años que no voy a la romería pero sigo sintiendo el Rocío y viviéndolo a mi manera. Me dicen amigos y conocidos que es imposible ser rociero si no se va al Rocío, cosa en la que yo no estoy de acuerdo porque si por ser rociero se entiende querer a la Virgen del Rocío, yo la quiero con toda mi alma pero por motivos varios dejé de ir a la romería y voy a verla en otros tiempos del año. Un domingo cualquiera, o un sábado, voy en mi coche a la ermita y la veo y me vengo a casa como si hubiera estado en la gloria.
El motivo principal es que me volví un poquillo egoísta y cuando el Rocío empezó a llenarse de gente, que siempre ha habido mucha pero de unos años hasta ahora van cada vez más, me entró agobio y angustia al ver a tantas personas y aunque lo soportaba todo por verla de procesión, cuando llegaba a mi casa me daba cuenta de que no había disfrutado nada, tenía una sensación rara, por un lado me ponía contento de haberla visto y por otro me faltaba algo.
Un año probé a ir a ver a la Virgen un par de semanitas antes de la romería, porque aquel año no iba a poder ir a verla el Lunes y a la semana siguiente del Rocío también fui a verla y desde entonces hago eso. No han variado ni mi devoción ni mi cariño ni nada, pero ahora voy a verla más que antes, que me creía que lo importante era solamente la romería y no voy en romería para ahorrarme el agobio que me entra.
Me dicen mis amigos que si gano algo con eso, que si no me gustaría volver a ver la Virgen en la calle y yo digo que sí, que lo echo de menos, pero también lo he vivido anteriormente y he tenido momentos emocionantes, que para mí son, y la veo en televisión y me sigo emocionando, pero ahora gano tiempo para estar con la Virgen, puedo estar con los amigos igualmente porque a veces me he ido fines de semana completos y he invitado a algunos a pasarse por allí a pasar un rato agradable, y también gano en lo que yo siento por dentro que de la otra forma me faltaba algo que ahora sí tengo y antes no.
Puedo parecer un rociero poco común, pero yo me siento tan rociero como el que más.

|