jueves, julio 25, 2024
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Anteproyecto de ley

No sé cómo describir lo que siento ante lo que cada día leo en los periódicos. ¿En qué nos estamos convirtiendo? No se habla otra cosa que de las grandes dificultades económicas pero ¿no es, acaso, más grave la crisis de valores que estamos padeciendo?

Una de las últimas noticias que me han provocado verdadera estupefacción, es la del anteproyecto de reforma de la ley de extranjería cuyo artículo 53 sanciona a quien promueva la permanencia irregular de algún extranjero en nuestro país. Al mismo tiempo, sentí una inmensa alegría al leer poco después que la Iglesia, de la que como católica y rociera formo parte, se había manifestado firmemente en contra, llegando algunos colectivos incluso a plantearse la desobediencia civil en caso de que la reforma legislativa saliera adelante. Y es que, los cristianos debemos recordar el pasaje de la carta a los Hebreos «Permaneced en el amor fraterno. No os olvidéis de la hospitalidad» (Hb 13, 1-2).

Rápidamente vino a mi mente la imagen de un chico de color que hace unos años caminó por primera vez con una hermandad de la provincia de Cádiz, hasta las plantas de la Virgen del Rocío. Era muy joven pero su mirada era la de un viejo sabio, ese que no ha tenido más maestro que el de su propio peregrinar por el mundo. Un camino lleno de dificultades que le habían forjado una personalidad recia. Sus ojos tenían un brillo especial, ya había visto a la Pastora almonteña y el niño de la Virgen se había acurrucado en el corazón de ese hombre que había tenido una infancia corta. Nos contó su historia. Había llegado de forma ilegal a nuestro país pero gracias a la solidaridad de mucha gente, en especial de un grupo de rocieros, ahora ya era español y añadía “Y gaditano ¿eh?” con un acento que parecía que había nacido en el mismo barrio de Santa María. Nos estremecimos con su historia, con las vivencias de su camino, nos emocionamos con su relato del encuentro con la Virgen y reímos, reímos mucho porque también la tacita de plata había querido obsequiarle con el sentido del humor de sus gentes.

¿Debieran ser multadas las personas que ayudaron a este chico, en un principio sin papeles, por haberle dado cobijo y alimento?¿Debieran ser sancionadas por haberle transmitido los valores que toda hermandad rociera debiera tener para con su prójimo? ¡Qué gran enseñanza para los rocieros!. Cumplieron a raja tabla la sevillana que tantas veces cantamos sin recapacitar las palabras que vamos pronunciando “Para ser buen rociero, primero hay que ser cristiano, y acordarse del que sufre y al tiempo echarle una mano”.

Es necesario que demos un paso al frente y, como cristianos y rocieros, abramos nuestras puertas de par en par y no sólo en romería donde todos somos generosos con el que se acerca a nuestra carreta. La Virgen sale de su ermita sólo en Pentecostés, pero está deseosa de procesionar todos los días del año por nuestras almas. Obedezcamos a su mandato en las bodas de Caná y hagamos lo que Él, el Pastorcito Divino, nos dice: “Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.» (LC 14, 12-14).

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