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title: "El tesoro de la marisma que transforma la existencia entera"
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date: 2026-07-26
modified: 2026-07-26
author: "periodicorociero"
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# El tesoro de la marisma que transforma la existencia entera

**PERIÓDICO ROCIERO |** El discurrir del año litúrgico nos sitúa este domingo ante unas lecturas que operan como un espejo donde se refleja la esencia más pura de nuestra fe y, de manera muy singular, el sentido profundo de nuestra devoción a la Madre de Dios en su advocación almonteña.

La Palabra proclamada este día no es una abstracción lejana, sino un llamamiento explícito a revisar dónde tenemos depositadas nuestras prioridades y qué es aquello que verdaderamente da sentido a nuestro caminar cotidiano. Al desgranar los textos sagrados, descubrimos una sintonía admirable con la experiencia espiritual que se vive a las puertas de las marismas.

En el primer libro de los Reyes, el joven monarca Salomón se encuentra ante la oportunidad de pedir a Dios cualquier don terrenal, desde una existencia prolongada hasta riquezas materiales insondables o la victoria definitiva sobre sus adversarios. Sin embargo, su petición sorprende por su madurez y rectitud, al solicitar únicamente un corazón dócil, un entendimiento capaz de escuchar y discernir entre el bien y el mal para guiar rectamente al pueblo encomendado. Este ruego agrada profundamente al Creador, quien premia su desapego otorgándole una sabiduría sin precedentes.

Esta actitud salomónica conecta de forma directa con la postura que todo peregrino debe adoptar al presentarse ante los ojos de la Virgen del Rocío.

Cuando nos postramos ante su altar o la acompañamos en sus andas, la oración verdaderamente transformadora no es aquella que busca el beneficio inmediato, el éxito mundano o la acumulación de seguridades materiales. La verdadera súplica rociera imita a Salomón, acudimos a la Pastora Divina para solicitar la claridad interior que nos permita comprender la voluntad de su Hijo, la lucidez para transitar por las encrucijadas del mundo sin perder el rumbo ético, y la capacidad de discernimiento para actuar con justicia y caridad hacia nuestros semejantes en el día a día.

Por su parte, el apóstol san Pablo, en su carta a los Romanos, nos regala una certeza que sostiene cualquier adversidad cuando afirma que todo contribuye al bien de quienes aman a Dios. Esta declaración constituye un recordatorio de que la existencia humana está conducida por un diseño providencial, donde los esfuerzos, las alegrías y las dificultades encuentran una justificación superior. En la vivencia rociera, esta enseñanza adquiere una dimensión vivencial inequívoca. Las hermandades experimentan contratiempos, las jornadas de convivencia exigen sacrificios y la vida diaria presenta desengaños, pero la mirada puesta en la Madre del Redentor nos convence de que bajo su amparo nada se pierde. Quien ama a Dios y se confía a la protección mariana comprende que cada circunstancia, por compleja que resulte, es una oportunidad de crecimiento, maduración y purificación personal.

El pasaje evangélico de san Mateo termina por redondear este mensaje a través de las parábolas del tesoro oculto y la perla de gran valor. En ambos relatos, los protagonistas experimentan el hallazgo de algo tan extraordinario que no dudan en desprenderse de absolutamente todas sus pertenencias anteriores con tal de adquirir aquello que acaban de descubrir. No hay titubeos ni lamentos en esa renuncia, sino una inmensa alegría motivada por la certeza de haber encontrado lo definitivo. El Reino de los Cielos se presenta así como una realidad que exige una opción radical y absoluta, donde todo lo demás pasa a un segundo plano.

Para el creyente que profesa un amor sincero a la Virgen del Rocío, Ella es la guía perfecta que nos conduce directamente hacia ese tesoro escondido que es Jesucristo. La devoción mariana en las tierras de Huelva no es un simple adorno folclórico ni un entretenimiento pasajero, es el descubrimiento gozoso de una presencia que revoluciona los valores de quien la experimenta. Al igual que el comerciante de perlas finas, el rociero auténtico comprende que el encuentro con la mirada de la Virgen y la comunión con su Hijo valen más que todas las modas, los honores o las posesiones del mundo. La devoción nos impulsa a desprendernos de los egoísmos, las envidias y el orgullo para adquirir el verdadero campo donde madura la salvación.

Finalmente, el Evangelio alude a la red que recoge toda clase de peces y al discernimiento que se realiza al final de los tiempos, separando lo provechoso de lo que carece de utilidad. Esta metáfora nos invita a la autenticidad. En el espacio amplio y heterogéneo de la devoción rociera caben todos, pues las hermandades acogen a personas de procedencias y realidades muy diversas. Sin embargo, la llanura de la marisma y el santuario exigen un examen de conciencia constante, donde cada uno debe aprender a desechar las actitudes estériles, la vanidad y la apariencia, conservando únicamente los frutos buenos de la fraternidad, la oración sincera y el servicio a los más desfavorecidos. La liturgia de este domingo nos convoca a purificar nuestras intenciones para que, inspirados por el ejemplo de María, sepamos escoger siempre la perla preciosa de la fe y el servicio desinteresado.

**Periódico rociero / J. Ruiz / Sacerdote S.J / Salamanca**
