El sitio del almonteño

Se escuchan barbaridades sobre los almonteños cuando se toca el tema de la procesión de la Virgen.

Sabiendo que la Virgen del Rocío es nuestra Patrona, que a la Patrona la deben llevar solo las gentes de su pueblo, y todo lo que ya sabemos tan bien en la teoría, hoy quiero romper una lanza a partes iguales hacia los forasteros y hacia mi pueblo.

Para conseguir que la procesión de la Virgen luzca como todos deseamos, tenemos que empezar por respetarnos nosotros mismos y entre nosotros. No sirve de nada que estemos reclamando nuestro sitio como almonteños si somos los primeros en acercar a gente al paso.

Nuestra misión no es llevar a la gente para que esté bajo los bancos de la Virgen, nuestra misión es estar bajo esos bancos y ser los que acerquen a la Virgen para que todos puedan rezarle.

Hay muchas personas de fuera que saben dónde está nuestro sitio y dónde está el suyo, y a esas personas son a las que yo quiero dedicar este artículo. Se lo quiero dedicar para darles las gracias por ser tan respetuosos con las tradiciones de nuestra procesión de la Virgen, por saber estar, saber esperar y saber emocionarse con las emociones de nuestro pueblo.

También se lo quiero dedicar a personas de mi pueblo que saben estar a la altura, dirigirse a los demás con respeto, y explicar con humildad pero con firmeza que la procesión de la Virgen del Rocío es del pueblo de Almonte, que es Almonte quien la lleva, que así ha sido por generaciones y así tiene que seguir siendo.

Otra dedicatoria es para los mayores de los que aprendí a llevar a la Virgen, y otra más para los jóvenes que saben aprender ahora de sus mayores, por los que anteponen a la Virgen a ellos mismos aunque eso les prive de llevarlas en momentos que hubieran querido.

Que Ella guíe siempre a su pueblo y a sus devotos como ha hecho siempre.