El primer domingo de Cuaresma

Esta semana comenzábamos la cuaresma el pasado miércoles de ceniza y hoy se celebra el primer domingo de cuaresma. Día importante el domingo, que siempre fue conocido (porque lo es), como día del Señor y día importante el de hoy por la importancia que tiene el tiempo litúrgico en el que estamos.

Las lecturas de hoy son para tener muy en cuenta, son para leer sin prisas, dedicando un tiempo a la meditación profunda, y a una reflexión sincera.

Dios hace una alianza con nosotros sin pedirnos nada a cambio, nos hace administradores de su creación, nos da la oportunidad de hacer crecer su obra.

El salmo nos ayuda a acudir al Señor con humildad, reconociéndolo Dios y Salvador.

La epístola de San Pedro, nos muestra a un Dios paciente, que espera, incluso a aquellos que se resisten a espera.

Y el Evangelio nos recuerda de lleno el sentido de la cuaresma, el por qué de este tiempo que ahora recordamos, una etapa en la que, como Jesús, debemos estar cuarenta días viviendo nuestro propio desierto, con los tres pilares fundamentales que no podemos olvidar: oración, ayuno y abstinencia.

Jesús, movido por el Espíritu, se retiró al desierto. Allí estuvo cuarenta días, siendo tentado como cada uno de nosotros, pero preparando su corazón para dar la vida por todos. Transcurrido ese tiempo, el Señor anuncia e invita: “El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia”.

Su invitación, su llamada a convertirnos y a creer, puede fortalecerse cada día de nuestras vidas, pero para que dediquemos un tiempo más intenso de preparación del corazón, está la cuaresma. Por eso es importantísimo que todos los días encontremos ratos de soledad, y estemos a solas con el Señor.

Un pilar esencial en el desierto, es la Virgen, a quien podemos acudir para que nos muestre cómo aprovechar esos momentos de soledad, que nos enseñe a conocer al Señor y a tener más relación con Él.

En este primer domingo de cuaresma, me tomo el atrevimiento de saludar a los lectores de éste Periódico Rociero, leído en tantos lugares del mundo, y poner a vuestra disposición un pequeño cuestionario que puede serviros para esos ratos de intimidad con Cristo:

1º ¿Sabes realmente qué significa la cuaresma?
2º ¿Sueles asistir los domingos y fiestas de guardar a Misa, a celebrar el banquete del Señor?
3º ¿Tienes el hábito de hacer oración diaria o solo te acuerdas de Dios cuando te conviene?
4º ¿Te has tomado alguna vez en serio este tiempo litúrgico, sacándole provecho, beneficiándote de los sacramentos de la penitencia y la Eucaristía?
5º Puedes aprovechar estos días para hacer una buena limpieza general de todo lo que sabes que no está bien y sigues almacenando: la ira, las malas contestaciones, la falta de ayuda, el mirar solo para ti mismo, la envidia, los celos, la ausencia de caridad…
¿Qué es lo más urgente para ti ahora mismo en esa limpieza?

Amigos, os invito a aprovechar la cuaresma y a que descubráis cuánto bien podemos recibir si la vivimos correctamente.

Que el Señor os bendiga a todos.