30 aniversario de la Hdad. del Rocío de la Macarena y cien de la coronación de la patrona de Almonte

Para comenzar, queremos agradecer al “Periódico Rociero”, la atención tenida con nuestra hermandad, en el encargo de la redacción de un artículo sobre el Rocío.

Cuenta la leyenda que la devoción a la Virgen nace con el encuentro de un cazador, de una imagen de la Virgen en un bosque lleno de zarzas y de muy difícil acceso llamado “La Rocina”.

En este año de 2019, se conmemora el Centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío, el cual es importante y significativo para la Hermandad del Rocío de la Macarena, pues celebramos nuestro XXX aniversario fundacional.

Además, la consecución de la designación como Año Jubilar, así como el traslado a su pueblo, Almonte, suponen elementos añadidos a este gran año que vivimos todos los rocieros.

La semilla de la Hermandad del Rocío de la Macarena, brota de un sentimiento rociero que, con motivo del accidente acaecido en la Cuesta de las Doblas, germinaba en corazones que aman, viven, rezan y lloran a la Virgen del Rocío.

Un grupo de devotos de la Virgen, se reúnen para hablar de una devoción, y de esa conversación nace la idea de fundar una hermandad mariana, con la advocación de Rocío, en el barrio de la Macarena.

Hasta el día de la fecha, los rocieros macarenos hemos ido aprendiendo a sentir una devoción y un amor a la Santísima Virgen, que nos permite peregrinar a tierras almonteñas con una fe propia de cristianos comprometidos.

La ayuda al prójimo, es uno de los ejes vertebradores de nuestra existencia, lo que nos ha hecho merecedores, por parte del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla, de la distinción más importante de la ciudad, La Medalla de Oro de la Ciudad de Sevilla.

La designación por parte del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, de que nuestro Bendito Simpecado presidiera el Pregón de las Glorias de María, ha sido también una efeméride de gran relevancia, pues entre otras cosas, ha sido la primera vez que una carreta del Rocío, ha pisado las centenarias piedras de la Catedral de Sevilla.

Ese encuentro mariano, fue una demostración de fe y amor a la Virgen, que Sevilla y su provincia hizo latente en todos los corazones de la ciudad.

Todas las hermandades rocieras, fuimos una, para demostrar que la Virgen es sentimiento de amor en estos tiempos difíciles de vivir.

Sin más, esperamos que la ida de la Virgen hacia su pueblo, sea una vez más, una demostración de fe, y el nexo de unión de todos los rocieros, poniéndonos a disposición de la Hermandad Matriz y de todos los rocieros del mundo, para ayudarles y acompañarles en este camino de Esperanza.

José Romero
Hermano mayor de la Hermandad del Rocío de Sevilla-Macarena