Hablando por sevillanas

Todo empieza cuando no sabes lo que te pasa cuando el campo huele a flores, cuando se bailan sevillanas al compás de los tambores, cuando sueña la margarita con ser romero, cuando te cuentan la historia de una amapola que escapó de entre los trigos, cuando oyes hablar a la rosa del parque con el lirio de la marisma, cuando en el jardín del cielo crece una rosa, cuando en amores no vale decir que no, cuando la marisma se alborota al llegar la primavera, cuando…

Pero así, de pronto, casi instintivamente, abres el arcón rociero y buscas la gorra y las zapatillas, te das cuenta que aunque vieja y rota es, tu guitarra toca que quita el sentío, sientes que rezar un Dios te Salve oliendo a jara y a tomillo es una cosa muy grande, que tienes en tu casa un tambor, una estampa del Rocío, una guitarra, un amor y amigos al lado mío, que siempre dices lo mismo y to los años haces igual, que si no están los amigos es como si le faltara la primavera al camino.

Y es cuando empiezas a comprender el porqué de todo lo que no sabías, el porqué buscabas cosas, el porqué de tus sentimientos y es que, amigo mío, mirando al calendario descubriste que era Mayo y estaba llegando el tiempo de la Romería de la Hermandad del Rocío de Pozuelo de Alarcón y que dos semanas después, te vas hacia la tierra bendita de María Santísima para, y esto lo puedes decir muy fuerte, pasar unos días maravillosos en compañía de tu gente que fue por los caminos, vivió el carro por dentro, comió bajo los pinos, que una noche en el camino no la cambia por na, que en el trascón del carro llevan el vino, que ha visto en la laguna a los caballos marismeños en una noche de luna, que su color no puede ser más que verde, que solo por verte, Señora, el lunes rayando el día mi pueblo se va al Rocío de romería y que dejando atrás sus penas junto al romero florido vio su cara una mañana después de un largo camino.

Pero, sin querer que así fuera, viste llorar a los pinos despidiendo a las carretas, sentiste lágrimas en tus ojos cuando ese lunes por la tarde antes de hacer el regreso de nuevo voy a mirarte, dejaste al solano de las marismas que alisara las arenas, pediste salud y suerte para el año que viene volver a verte.

Y es que todo termina en la vida pero nuestro amor no se acabó y puedo decir con la frente muy alta, que mi gente de Pozuelo ha ofrecido todo lo que tenía, que su Rocío ha sido Rocío porque ha vivido Hermandad, que han cantado a la Virgen los días de romería, que han dado gracias a nuestra Madre del Rocío por todo lo que se nos ha concedido, que también le hemos pedido salud y suerte para el año que viene volver a verte, que no le ha hecho daño el relente y que, con su fe rociera como bandera, mientras quede algún sendero en la marisma volverá como vuelve la paloma al nido del palomar.

Jesús Gabriel García Ocaña
Presidente de la Hermandad del Rocío de Pozuelo de Alarcón