El Rocío Divino de nuestro Pastorcito

Hoy he soñado con lunares, palmas, peregrinos que van detrás de un Simpecado, venido de ciento ocho pueblos, ciudades…, hasta de fuera de Andalucía y España.

He soñado con un camino que le dicen “de Moguer”, de donde vienen peregrinos de Huelva.

He soñado con una Hermandad de Emigrantes, con su concha peregrina que quita las penas del sentío. La única Hermandad con la que he hecho el camino que llevo en mi corazón.



He soñado con un camino de arena blanca y fina, con una barcaza que cruza Bajo guía, que traen a peregrinos de Cádiz.

He soñado con un puente que lo llaman de El Ajolí que trae a peregrinos de Sevilla, Córdoba…

Y he soñado con un camino, llamado de Los Llanos, de donde vienen sus hijos, los peregrinos de Almonte, los únicos dueños de tu imagen, y un camino que cada siete años Tú lo bendices.

Pero he soñado con otro camino, el camino de la Fe, esa Fe que cada día se agarra más a Ti y a Tu Hijo, el Pastorcito, que es una vela que cada vez está más encendida y que nunca se apaga, igual que no se apagan el inmenso amor y cariño que te Tengo.



Hoy Madre he soñado Contigo , ¡bendito sueño!, en una ermita blanca rodeada de flores, flores cogidas de las Marismas, regadas por el rocío que de Ti viene.

Hoy he soñado con un Rocío verdadero, de paz, amor y mucha fe.
El Rocío verdadero, el de tu Divino Hijo, el Pastorcito, donde todos nos cobijamos. Por Él es por quien seguimos luchando, por Él tiene sentido nuestra Fe cristiana, por Él lo daríamos todo, sin pedir nada a cambio, como Él hizo entregando su vida por nosotros.

Él nos vela cada día, y no cesa en guiar nuestro camino, y cuando estamos un poco perdidos, desilusionados de nuestra vida, nos llega un aire fresco y nos hace levantar, y nos hace fuertes como Él lo hizo los cuarenta días que estuvo solo en un desierto.



Por eso yo pienso que Él nos da la misma fuerza que tuvo en aquellos momentos, y que a través de Nuestra Madre, en su advocación de Rocío, nos hace sentir cristianos más verdaderos.

Cuando vayáis a la Ermita a verla, fijaros: la posición de sus manos nos regala , nos da a su Hijo, Nuestro Hermano, el Divino Pastorcito.