Gloria bendita

Quiero titular mi artículo así porque de las muchas cosas que se dicen sobre el Rocío para mí lo que tengo seguro es que es gloria bendita.

Es la gloria llegar y encontrarse esas Marismas que están siempre preciosas, con agua o sin ella, pero que dan una paz interior que te sirve posteriormente.

Para mí es gloria bendita ir por la carretera y conforme vas llegando ver la Cruz de la Ermita sobre las casas y sobre la torre, dándome la bienvenida y acelerándome los latidos del corazón al ver que estoy tan cerca.



Y es gloria bendita llegar a la Iglesia, y encontrarla ni con mucha ni con poca gente, a ratos con unos pocos, a veces casi a solas y a veces con multitudes, pero enfrente de la Virgen, y mirarla y saber que te está escuchando lo que le dices y lo que deseas para ti o para los que te han pedido que pidas por ellos.

Cuando se sale de allí se va uno con algo de tristeza y con un pedazo de gloria en el corazón porque se sabe que el haber estado con la Virgen tiene sus resultados más tarde o más pronto.

Yo sé que para muchas personas ahora mismo es difícil el poder acercarse un día a verla, porque hay bastante gente pasándolo mal, pero si tuvieran aunque fuera una posibilidad de acudir, que ni lo duden, que muchos dicen estar viviendo un infierno pero allí está la gloria y la Virgen es más fuerte que todo y nos da la fuerza para todo.