El ambiente rociero de mi pueblo

En un lugar donde el carnaval tiene tanta importancia parecía mentira que llegar a haber una Hermandad del Rocío y no es porque sean cosas incompatibles, de hecho hay también personas que son hermanas de hermandades de penitencia y se les ve cantando en nuestro carnaval de Isla Cristina, ¿por qué iba a ser menos una Hermandad del Rocío?

De mi pueblo me gustan muchas cosas y por gustarme todas no soy de ninguna. No estoy inscrita en ninguna Hermandad ni canto en los carnavales. Pero participo en todo un poquito con mi asistencia e intentando no perderme nada.



Me encanta nuestra Semana Santa, a mi parecer muy humilde pero muy bonita y me gusta ver las procesiones acompañada de mi marido y mis hijas. Lo mismo me pasa con el Carnaval, que me hace reír y además pienso que es distinto de otros carnavales. Igualmente digo de mi Patrona, la Virgen del Rosario, o de nuestra Virgen del Carmen tan querida también en nuestro pueblo.

Me gusta muchísimo el Rocío, tanto que algunas semanas, cuando puedo, voy a la Plaza San Francisco para escuchar la Salve que le cantan al Simpecado de la Hermandad, y ver el ambiente tan bonito que hay allí, que eso hay que estar para verlo.



Del Rocío, muy especialmente me gusta la salida de la Hermandad cuando se va de Romería, porque es algo que tira de muchas personas y se nota tanta fe que a mí me gustaría tener esa fe que le veo yo en el rostro a gente que va al Rocío.

Después, el sábado de la Romería también he estado algunos años para ver pasar a la Hermandad de Isla Cristina por la puerta de la ermita, donde hacen la presentación las hermandades y allí he podido rezarle la Salve a la Virgen lo más cerquita que he podido del Simpecado de mi pueblo.



Lo que intento no perderme nunca es la Procesión de la Virgen cuando llega hasta el Simpecado de la Hermandad y allí estamos muchos paisanos esperándola y pidiéndole que el año siguiente también nos deje estar así con Ella.

Para eso no hay palabras, porque se siente tan adentro la fe que no se puede explicar de ninguna manera y me gustaría que todo el mundo lo viviera una vez por lo menos, porque son cosas que no se olvidan nunca.