Ver partir y regresar a una Hermandad

Qué bonito es ver una Hermandad marcharse al Rocío. Creo que es una cosa muy nuestra, que forma parte de las imágenes de Andalucía, de la mayoría de sus pueblos o ciudades.

Tan bonito es verla irse como verla llegar y todo lo que desde la partida a la llegada va surgiendo está lleno de momentos que quisieran retenerse siempre: las calles llenas de gente, los colegios más animados que nunca, los mayores de residencias que esperan rezar con los rocieros antes de que se vayan, los cohetes llamando a la romería, el tamboril, los cantes…



Se ve tanta alegría partir que los que nos quedamos quisiéramos irnos tras ellos y en especial tras del Simpecado, que es el que sabe lo que cada uno lleva al camino y el que se pone delante de la Virgen para dejarle a Ella lo que le pedimos o le tenemos que agradecer.

Una Hermandad del Rocío llama la atención por donde va y cuando desaparece de nuestra vista queda una nostalgia tan grande que no puede explicarse.

Esas imágenes son únicas y es una bendición que se repita cada año.