Hacer Rocío una forma de vida

En mis adentros, en mi más profundo ser, me he preguntado mil veces, ¿qué es El Rocío? El Rocío es vivir una fe, tan intrínseca, que cuando aplicas su sentimiento a tu vida, se puede decir que “estás haciendo Rocío”.

Hacer Rocío es ayudar al prójimo en su cansancio diario, igual que cuando le ofreces una copa de vino en el camino. Hacer Rocío es tender la mano al afligido, amparar al desahuciado, como cuando acoges en tu carro a aquella persona que no tiene como ir. Hacer Rocío es tener los pies en el suelo, la cabeza bien fría, la mente despejada y actuar con los demás como quieran que actúen contigo. Efectivamente, ésta última frase te puede recordar a la mejor manera de actuar de una Junta de Gobierno, siempre pensando en los demás, pues eso, eso es Hacer Rocío, pensar siempre en los demás.



La Virgen nos ofrece esta forma de ser en la vida, de hacer Rocío. Un día me dijo un buen amigo: “La Virgen siempre va por delante”. En esta forma de detallarlo me expresó que ante la adversidad, en la cual crees que estás solo, ahí está la Virgen. Ante la desdicha, ante la fortuna, ante la vida, cuando crees que te ha pillado de improviso, ahí ya ha estado la Virgen, siempre ha ido por delante de ti y sabe tu devenir y tu deambular, “Ella siempre va por delante”.

La Virgen fue por delante hasta en el parto del Mesías, Ella fue previsora en las bodas de Canaán, Ella fue amparo cuando Jesús se perdió en el templo, pues Ella ya sabía que Él estaba orando, Ella fue Madre en la penitencia de Cristo, Ella fue Reina en liderar la venida del Espíritu Santo y fue Pastora de su rebaño cuando los apóstoles morían de miedo, Ella es Madre, Reina y Pastora.

Si unimos estos tres bocetos de la Virgen, si hacemos la suma, el resultado será la multiplicación total y absoluta de la divinidad de la Virgen. Nunca resta, no divide a sus hijos, Ella, que hizo Rocío como forma de vida, siempre va por delante como Madre, Reina y Pastora.



Si tierna es su mirada y consoladora, lugar donde reposamos nuestras retinas buscando un aliento a nuestro grito de súplica, más acogedoras son sus manos, pues en ellas reposa, descansa y vive el Rey del Mundo, ¿quién más tiene ese privilegio sino sólo Ella? En sus manos están nuestros sufrimientos, nuestras desidias, nuestros pecados. Sus manos son la unión entre lo moral y lo inmoral, entre lo divino y lo humano, en sus manos están nuestras vidas, por ello, cuando mires a la Virgen del Rocío a la cara, no te olvides y no te vayas sin mirarle a las manos, ello te llevará a la vida, te llevarán a la salvación del mundo, esa última mirada a la Virgen te llevará al inicio y al fin, al alfa y a la omega, “Del polvo vienes y en polvo te convertirás”, te llevarán al lugar de dónde venimos, te llevarán a Dios y ahí comenzarás a Hacer Rocío como una forma de vida.

Carlos Bellido García
Hermano de la Hermandad del Rocío de Osuna