Fiesta grande mariana




Hoy celebramos otro de los días grandes en el calendario mariano, el día de la Asunción de la Virgen.

Es un día especial para estar cerca de Ella, proclamando las grandezas de Dios, dejándonos proteger bajo su manto, y felicitándola por todas las maravillas que el Señor hizo en Ella y a través de Ella.

No hay un solo día dedicado a la Virgen que pueda pasar desapercibido para un rociero. Es en la imagen de la Virgen del Rocío, a la que acudimos pidiendo intercesión y dando gracias por acompañarnos en el camino, donde encontramos un conjunto de virtudes que, como buenos hijos, deseamos imitar. Y hoy nos alegramos de su presencia en nuestras vidas y de saberla reinar entre los ángeles del cielo orando por cada uno de nosotros.

Su Asunción a los cielos nos debe reafirmar en la fe, es motivo para mantener viva la llama de la esperanza y garantía de que no habrá jamás mejor abogada que Ella ante Dios.

En este día grande para los cristianos, muchas hermandades del Rocío celebran en los respectivos lugares en los que residen, la fiesta de sus patronas y a todos ellos los felicitamos.

Es también, el quince de agosto, el previo a los actos preparatorios del Rocío chico que comenzarán mañana con el triduo y culminarán con la función del voto de acción de gracias de los almonteños a la santísima Virgen.

A Ella volvemos hoy nuestra mirada, devolviéndole con nuestro agradecimiento tantos bienes recibidos por medio de su intercesión, y rogándole que seamos mejores cada día, capaces de vivir el evangelio con todas nuestras fuerzas y con toda nuestra alma; pidiéndole con humildad, que ningún paso lo demos sin antes habernos encomendado al inagotable amor de su pacífico Rocío.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es