El Ángelus y el Regina coeli en el camino del Rocío



En el camino del Rocío se viven momentos indescriptibles. No es raro encontrarse a alguna persona que quedó marcada para siempre con el rezo del Ángelus, a las 12 de la mañana, cuando la caravana hace una parada expresamente para poder saludar a la Virgen. Se acercan los romeros hasta el Simpecado y se entremezclan el rezo y los cantes. Quienes tienen esta experiencia por primera vez quedan absortos por el entorno, el paisaje, la devoción y la intensidad de la oración compartida.

Sin embargo no está de más recordar que, hasta el Domingo de Pentecostés, el Ángelus es sustituido por otra hermosa oración mariana, puede que más desconocida, porque estamos acostumbrados a ese Ángelus del camino, pero no por ello menos intensa y menos rociera. Es el Regina Coelis, “Alégrate, Reina del cielo”.

Siendo los rocieros reflejos de la alegría proveniente de Dios, sería de elogiar que se incorporara este rezo al camino de la Romería, que los labios expresen esa alegría que rebosa en el corazón de aquellos que van al encuentro de la Virgen para ver cómo desciende una Blanca Paloma en la madrugada del Lunes de Pentecostés.

Puede que al principio cueste un poco rezarla, pero les puedo asegurar que se aprende rápido. Y, si me permiten la sugerencia, no sería necesario suprimir el Ángelus, ya que ésta oración sólo lo sustituye durante la octava de Pascua, tiempo en el que celebramos universalmente la Resurrección del Señor. Se pueden rezar las dos oraciones, pero qué hermoso sería que delante de un Simpecado se elevaran las voces de los rocieros diciendo:

¡Alégrate, Reina del cielo; aleluya!
¡Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya
ha resucitado, según predijo; aleluya!
Ruega por nosotros a Dios; aleluya.
¡Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya
porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya!


Las Hermandades se reúnen estos días para prepararse organizativa y espiritualmente para la Romería, ¿y si animamos a nuestros directores espirituales para que éste rezo no falte jamás, junto al del Ángelus, ante nuestros Simpecados?

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es