En busca de trabajo



La búsqueda de trabajo es, hoy día, una de las misiones más urgentes para los jóvenes y menos jóvenes. Unos, porque desean estrenarse en el mercado laboral, una vez terminados sus estudios; otros porque perdieron el que tenían y desean de inmediato incorporarse de nuevo en un puesto con similares o mejores condiciones, e incluso, con un salario y una categoría inferior, si hiciera falta, con tal de trabajar.

Pero también están aquellos que, el deseo de trabajar, sólo lo expresan con la palabra, pero no dan ningún paso para llegar a hacerlo.

Buscar trabajo también es trabajar. Hay que dedicar horas a esta causa si queremos asegurarnos un presente y un futuro. Y no llega por arte de magia. A veces sucede, es cierto; pero son casos muy aislados y los que más conocemos son los de personas que entregaron currículum a diestra y siniestra, consiguieron ser entrevistadas por numerosas empresas y no desistieron de seguir buscando a pesar de no haber sido requeridos por los que, quizá, les alimentaron con falsas esperanzas o lo despidieron dándoles la mano y diciéndoles: “estudiaremos su currículum detenidamente y, si fuera necesario, le volveremos a llamar”.

Un buen cóctel sería la mezcla de la oración y la acción. Empezar el día dirigiendo la mirada a la Virgen del Rocío para que Ella nos ayude a atravesar ese puente en el que nos encontramos con quien todo lo puede y pedirle a Dios que guíe nuestros pasos hacia puertas que se vayan abriendo. Pero los pasos hay que darlos, no vendrá Dios a llevarte en volandas. Los currículum no se entregan imaginariamente, ni las entrevistas se realizan por telepatía. La otra parte del cóctel es lo que tú pones de tu parte. Las puertas a las que estás decidido o decidida a llamar hasta que se abra aquella que Dios eligió para que se abriera y tú descubras que, efectivamente, era la acertada.

Es bueno elevar los ojos al cielo, decirle a la Virgen que nos eche una manita, pero siempre que tengamos claro el compromiso, a cambio, de luchar hasta conseguir lo que queremos.

Hay un chiste, más antiguo que el fuego que, seguramente, habéis escuchado. Había un señor que todos los días entraba en la Iglesia y rezaba así: “Señor, que me toque la lotería”, hasta que un día el Señor le dijo: “Juega el boleto, por lo menos”.

Y algo así, por más desesperante que parezca, es lo que imagino que el Señor les apunta a los que dicen: “Señor, dame un trabajito” y Él responderá: “entrega un currículum, por lo menos”.

Ante todo, lo importante es no desanimarse. Pero estoy convencida de que todo esfuerzo tiene su recompensa, los rocieros lo rezamos en Pentecostés, en la secuencia al Espíritu Santo, cuando precisamente decimos: “Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito”, y los que estáis ahora pasando por una situación de paro, no perdáis el tiempo en angustias, dedicadlo con ilusión hasta que consigáis el objetivo y confiad ciegamente en su consecución.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es