Las Misas sabatinas a la Virgen del Rocío



Una de las cosas que más me gusta del Rocío de todo el año es la celebración de la “Misa Sabatina”.

El sábado es un día dedicado a la Virgen. Me produce paz y me da seguridad saber que cada último sábado de mes, las Hermandades del Rocío están unidas, los rocieros están celebrando su Misa de Hermandad, reunidos con la Virgen para alabar a Jesús en la Eucaristía.

Me he referido al último sábado de mes porque es éste el escogido por la mayoría de las Hermandades. También están aquellas que la celebran el primero, el segundo o el tercero, o incluso en otros días distintos de la semana.

Quizá el unificarlas todas haría que nuestra celebración tuviera una fuerza mayor de la que ya tiene. Imaginarte unido a los demás en la oración, sentirte UNO con el resto de los rocieros, estén donde estén, debe ser una experiencia impactante aunque sólo se produzca un día al mes, y nada mejor para ello que tener la Eucaristía como centro de la convocatoria.

Cada Misa es un regalo y la Misa de los rocieros debe ser especial, cuidada al detalle desde que empieza hasta que termina, desde su saludo hasta que se nos dice: “podéis ir en Paz”, y cuando termina tenemos que hacerla continuar en las cosas sencillas de cada día, celebrando la vida y haciendo de la vida una permanente acción de gracias.

Ojalá las ciento catorce hermandades filiales, las hermandades canónicas, las agrupaciones parroquiales y las asociaciones rocieras la celebrásemos el mismo día. Eso nos garantizaría que allí donde estuviéramos, -incluso fuera de nuestra tierra-, siempre que sea último sábado de mes y en un lugar en donde esté erigida una Hermandad en nombre de la Blanca Paloma, podemos participar de la Misa Sabatina a la Virgen del Rocío, alimentando la unión de los rocieros y haciendo que la oración de cada uno en particular se convierta en comunitaria y que la comunidad se viva tan intensamente que lleguemos a sentirnos un solo corazón y una sola alma.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es