Jornada de reflexión




Yo no sé lo que ustedes habrán reflexionado o van a reflexionar en esta jornada previa al día de nuestras elecciones, otra vez, en España. A mí me viene genial la jornada, creo que por primera vez le voy a hacer caso a los políticos y sí, voy a aprovechar este día para reflexionar, pero no para decidir a los partidos que no voy a votar y al que voy a votar, eso no. Voy a aprovechar para ir desempolvando de mi corazón las cosas que no hacen falta y quedarme solamente con aquellas que son las verdaderamente importantes.

Todos los años, conforme cambian las estaciones, hago lo que supongo que vosotros también hacéis, y voy cambiando la ropa de acuerdo al clima, la de verano, la de invierno, la de primavera y otoño… Siempre que lo hago veo que hay cosas que no uso, prendas que no sé ni por qué sigo guardando y otras que por culpa de los kilos de más o de menos ya no puedo ponerme. Entonces selecciono las que están nuevas o en perfecto estado y que pueden servir a otras personas, miro las que ya no tengo por qué seguir guardando y distribuyo lo mejor que puedo el pesado equipaje.

Y hoy, jornada de reflexión, quiero empezar a hacer también lo mismo en mi corazón, liberarme de lo inservible, ganar espacio, recuperar luz y escoger lo que importa.

Cuando hago el cambio de ropa en el armario, siempre recurro a mi madre, que me da su opinión, cuando me pruebo algo delante suya.

Hoy voy a hacer lo mismo con mi Madre bendita del Rocío, le voy a pedir luz, en la intimidad de la oración para que me ayude a discernir, a tomar conciencia entre lo que me sienta bien y lo que me sienta mal, a decidirme por tirar definitivamente a la basura aquello que tampoco querría para otros, a quitar peso al perchero de la propia vida.

Además, creo que si los políticos hicieran oración, si se animaran a orar un ratito, a reflexionar con el Evangelio por delante, que es donde se encuentra el mejor programa político de todos los tiempos, nuestros pueblos y ciudades, y todas las naciones del mundo encontrarían el camino, andarían en la verdad y tendrían una mayor calidad de vida.

Sí. A la Virgen del Rocío me agarro hoy en esta jornada de reflexión. A Ella le encomiendo a todos los partidos políticos, y a Ella le encomiendo el país en el que nací, del que me siento orgullosa, y para el que deseo lo mejor.

A Ella me agarro con fuerza para que me ayude a vivir este día con agradecimiento, paz y profundidad.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es