Sin rastro de ti



En nuestro recordatorio de estos once años de vida de nuestro Periódico Digital Rociero, no podíamos pasar por alto el caso, el terrible caso de Marta del Castillo del que escribíamos el 10 de marzo de 2009 y que, a día de hoy, sigue siendo todo un misterio el paradero de sus restos. Sirva el recordar éste editorial, como muestra de apoyo a sus padres y su familia.

Cuando empiezo a escribir el editorial, no han empezado ni las primeras luces del alba a hacer gala de su presencia.



Ayer me acosté, un día más, sin noticias del cuerpo de Marta del Castillo. Al ocaso, las tareas de búsqueda se interrumpen hasta el siguiente día y, así, hemos llegado hasta hoy sin más novedades que las que ya sabemos.

En días pasados se ha especulado mucho sobre los medios de comunicación, hay quien considera que, de la muerte de Marta del Castillo se ha hecho un caso mediático. Pero el editorial del día no es para entrar en un debate al respecto. El editorial de hoy es para seguir implorando que el cuerpo de ésta joven sevillana aparezca cuanto antes.

Es estremecedor encender la televisión y ver a sus padres deshechos de dolor, angustiados ante la idea de que nunca den con el paradero de los restos de su hija. Estremecedor oírle decir a su padre que el río Guadalquivir no tiene culpa de nada, pero que jamás volverá a mirar al río. Estremecedor que se sigan encendiendo velas y dejando mensajes a las puertas de su casa en señal de duelo, de acompañamiento, de solidaridad y de afecto.



No es muy común que un editorial derive en una oración, pero algo así es lo que siento ahora, una gran de necesidad de pedirle, un día más, a la protagonista de las páginas de éste periódico rociero, a la Virgen del Rocío, que interceda sin cansarse y que el cansancio no acabe apoderándose de aquellos que la buscan. Que aparezca pronto y no se prolongue este sufrimiento para sus padres, familia, amigos... Para los andaluces que, por cercanía, seguimos pendientes de la aparición de su cuerpo, ya sin vida.

Sería imperdonable que sólo rogara por ella y no lo hiciera por tantos niños y jóvenes desaparecidos. Por desgracia se me vienen muchos a la mente y sería injusto que nombrase sólo a algunos. Por eso mis súplicas van por todos ellos y confío que cada persona que lea hoy el editorial, se unirá a esta plegaria y elevará su oración a la Virgen del Rocío. Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es