Día mundial del periodista




Quiero rendir mi más sincero homenaje a todos y cada uno de los compañeros de los Medios de comunicación, prensa, radio y televisión, que cada día están a la caza de la noticia y que llevan con orgullo su profesión de periodistas.

Hoy, que tantas personas juegan a ser periodistas en las redes sociales, y pisotean el trabajo de los auténticos profesionales de este sector, merecen más que nunca nuestra admiración, nuestro respeto y nuestro cariño.

Tengo compañeros que están en primera línea de fuego, para informar con la verdad sobre la pandemia, del mismo modo que lo están los sanitarios, los transportistas, y tantas personas que, por su trabajo, permanecen en su puesto exponiendo sus vidas.

Mi admiración por aquellos que se desplazan a países en guerra, por los que por no tener un trabajo digno en España partieron a otros países cuando desearían con el alma estar contando lo que ocurre en el suyo. Por los que han perdido la cuenta de las horas echadas sin ser remuneradas como corresponderían, por los que tienen horas de llegada a su lugar de trabajo pero jamás saben a qué hora van a terminar. Por los que aguantan por respeto a su profesión las largas horas en los plenos, o la impuntualidad de los mismos que convocan las ruedas de prensa. Mi admiración por los que habiéndose dejado las pestañas estudiando esta carrera, han tenido que buscar otras vías profesionales completamente distinta de aquello para lo que se formaron.

Hoy es el día mundial del periodista, y de su Patrón, San Francisco de Sales, del que se podrían escoger muchas frases, pero para esta editorial quiero citar la siguiente: ”Estamos en el buen camino. No miréis ni a derecha ni a izquierda, porque este es el mejor para nosotros. No nos distraigamos en considerar la hermosura de otras vías, saludemos simplemente a quienes transiten por ellas y digámosles con sencillez: que Dios nos guíe hasta encontrarnos en su morada”.

Todo mi respeto para los periodistas locales, comarcales, regionales y nacionales, a los que llevan los principios del periodismo tatuados en su corazón, a los que siguen valorando y amando esta profesión que, con el respeto que me merecen todas las demás, es para mí la más bonita del mundo.

Doy gracias a Dios por haberme enseñado a querer mi profesión como la quiero, a pesar de todos los pesares, y por haberme concedido la gracia inmensa de contar las glorias de la Virgen del Rocío, su repercusión en la vida de tantas personas y todo lo que mueve su advocación.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es