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title: "Su silencio lleno de perdón"
description: "DIRECCIÓN PERIÓDICO ROCIERO | Francisca Durán Redondo | Cuántas veces nos acercamos a Ella con el alma rota, cargados de impaciencia, exigiendo respuestas inmediatas a nuestros dolores..."
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date: 2026-07-03
modified: 2026-07-01
author: "periodicorociero"
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# Su silencio lleno de perdón

**DIRECCIÓN PERIÓDICO ROCIERO | Francisca Durán Redondo |** Cuántas veces nos acercamos a Ella con el alma rota, cargados de impaciencia, exigiendo respuestas inmediatas a nuestros dolores cotidianos.

En la debilidad de nuestra condición humana, caemos con frecuencia en el error de alzar la mirada hacia su altar con un reproche mudo en los labios, quejándonos amargamente porque pensamos que no nos hace caso, o sintiendo la falsa certeza de que nuestras oraciones caen en un pozo vacío donde nadie nos escucha.

Nos desesperamos ante los tiempos de Dios, olvidando que el cielo tiene su propio lenguaje y que el amor verdadero no se mide por la inmediatez de nuestros deseos, sino por la profundidad de lo que verdaderamente necesitamos para nuestra salvación.

Frente a nuestras quejas infundadas y nuestros arranques de orgullo, la Blanca Paloma responde siempre con la misma lección de amor absoluto: su paciencia infinita. Jamás sale de sus labios benditos un solo reproche hacia sus hijos, ni una mirada de castigo por nuestras dudas, ni un desaire por haber estado ausentes durante largas temporadas. Ella conoce perfectamente la fragilidad de nuestro barro y sabe que el llanto del rociero, incluso cuando va teñido de protesta, no es más que el grito desesperado de un niño que busca auxilio.

Su respuesta a nuestras impertinencias nunca es el abandono, sino una espera silenciosa y maternal, aguardando con ternura el momento exacto en que depongamos las armas del egoísmo y nos entreguemos a su voluntad.

Esa mirada fija y protectora es el reflejo más puro de la misericordia cristiana, un faro de piedad que no se apaga aunque le demos la espalda.

Cuando por fin cesa el ruido de nuestras reclamaciones y logramos serenar el espíritu, comprendemos que Ella siempre estuvo ahí, escuchando cada suspiro en la penumbra y sosteniendo nuestra cruz en absoluto secreto.

Estar a sus plantas sin exigir nada, asumiendo su bendito silencio como la mayor de las respuestas, es el paso definitivo hacia una fe madura. No importa cuántas veces hayamos dudado de su cercanía: su manto permanece permanentemente abierto, listo para cobijar nuestro arrepentimiento y transformarlo en una paz eterna que sobrepasa todo entendimiento.

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**Francisca Durán Redondo**

**Directora periodicorociero.es**
