La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Gijón completó con éxito su XXVIII Peregrinación anual al Santuario de Covadonga, una cita de profunda devoción mariana que coincidió además con la celebración del XVIII Encuentro de Hermandades Rocieras. La jornada, celebrada el pasado domingo 13 de septiembre de 2026, congregó a un gran número de hermanos y colectivos rocieros en torno al Real Sitio para rendir honores de manera conjunta a la Santina y a la Blanca Paloma.
GIJÓN | Redacción periódico rociero | La Hermandad del Rocío de Gijón vivió una intensa y emotiva jornada de convivencia mariana el pasado domingo 13 de septiembre de 2026 con motivo de su XXVIII Peregrinación oficial a Covadonga. Los actos oficiales comenzaron temprano, a las 09:00 horas, con la salida del autobús de la hermandad desde el punto de encuentro habitual fijado en la confluencia de la calle León XIII con San Rafael.
Tras el trayecto por carretera, la comitiva fue recibida formalmente a las 11:30 horas en el Museo de Covadonga junto al resto de delegaciones participantes en el XVIII Encuentro de Hermandades Rocieras.
El momento culminante del programa litúrgico tuvo lugar a las 12:00 horas con la celebración de la Santa Misa en el interior de la imponente Basílica de Covadonga. La eucaristía contó con el acompañamiento musical del propio coro de la Hermandad de Gijón, cuyas voces solemnizaron una función religiosa cargada de sentimiento. Posteriormente, a las 13:00 horas, los peregrinos se trasladaron a la Santa Cueva para realizar la tradicional ofrenda floral ante la patrona de Asturias, uniendo espiritualmente los rezos y las promesas de la comunidad rociera a los pies de la Santina.
Concluidos los actos piadosos en el Real Sitio, los asistentes se desplazaron hasta la localidad vecina de Soto de Cangas para disfrutar, a partir de las 15:00 horas, de un almuerzo de fraternidad en el Restaurante «El Bosque». Los comensales degustaron un menú marcadamente asturiano compuesto por fabada, escalopines al Cabrales y arroz con leche.
Tras una sobremesa repleta de cantes y convivencia en la que se integraron hermanos y allegados mediante las tarifas de reserva conjunta habilitadas previamente por secretaría, se emprendió el viaje de regreso a Gijón en torno a las 19:00 horas, cerrando de forma brillante un fin de semana inolvidable.







