El próximo mes de febrero, será el 17 cumpleaños de Periódico digital rociero, que se cumplirán en el presente año 2.026. Hoy rescatamos de entre nuestros recuerdos una editorial que se publicó el 19 de junio de 2.011, con motivo de las elecciones que se celebraron aquel año en la Hermandad Matriz de Almonte y que hoy rescatamos para recordar con nuestros lectores.
Ha sido este, para mí, un Rocío intensamente almonteño. Desde los previos al camino de Almonte, participando de la “Velá del Hermano mayor”, viviendo como peregrina su camino, desde la parroquia de la Asunción hasta el Santuario de la Patrona, estando como una más en los cultos celebrados en honor a la Virgen, sintiendo hasta la médula su procesión, que es el sueño de mis días, cumplido una vez al año con la llegada de Pentecostés, hasta las elecciones del pasado día 17, que no salía de mi asombro cuando vi a todo un pueblo entregado de corazón para elegir a la persona que, durante los próximos cuatro años, tomará las riendas de la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte.
Fue, sencillamente, impresionante. Nunca pude pensar , que las urnas de una Hermandad movilizara a los ciudadanos desde los cuatro puntos cardinales de un pueblo que nace, crece y vive y muere con una devoción, que parece parte de las propias arterias desde que Dios les da a conocer la luz del mundo a los almonteños.
Todo lo que tenga que ver con la Virgen es importante para Almonte, de ahí que se levanten monumentos con motivos alegóricos a la Reina de las marismas, que las calles y las plazas lleven nombres estrechamente relacionados con Ella o que la mayoría de sus vecinos pasen la vida contando días para cada romería y llevando la cuenta atrás para tener a la Señora cada siete años presidiendo el Altar del templo principal de Almonte, disfrutándola durante nueve meses y gastándose los ojos de mirarla y respirándola para llevarla cada vez más adentro.
Llegó el dichoso día de las elecciones, y digo dichoso porque los dos candidatos que concurrían a la elección de los hermanos sintieron que el pueblo estaba vivo, que su invitación a votar no había pasado desapercibida, que era necesario que los hermanos tuvieran parte activa en el corazón de la Hermandad, y habló; el pueblo habló, como siempre, siguiendo el dictado de la voz de la Virgen. Porque tanto Manolo García como Juan Ignacio Reales, dos buenísimas personas, no dudaron ni un instante en ponerse en las manos de la Virgen desde que afrontaron el paso de ofrecer sus dos alternativas y, a ambos se les escuchó una y otra vez: “Que sea lo que la Virgen quiera”.
Y la Virgen lo quiso y tres mil ciento cuarenta y tres personas guardaron largas colas para dar su voto, unas elecciones que han convertido en nuevo presidente de la Hermandad a Juan Ignacio Reales Espina que, con toda humildad y un espíritu de servicio, se ha puesto a disposición de la Hermandad, de sus hermanos, de su pueblo y de lo que la Virgen quiera, agradeciendo que esa, a la que tanto rogó que no lo abandonara, le haya confiado esta misión que habrá de llevar a cabo en estos cuatro años.
El pueblo dijo lo que la Virgen ha querido, como siempre ocurre en las cosas de Almonte.
Suerte, Juan Ignacio, si no te separas de sus manos, estoy convencida de que todo irá bien.
Editorial que se publicó el 19 de junio de 2011 en Periódico Rociero.
Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es









