La Capilla de San Jorge acogió durante la pasada semana el Solemne Triduo y la Función Principal de Instituto, antesala del histórico camino por Doñana.
SANLÚCAR DE BARRAMEDA | Redacción periódico rociero | La Pontificia, Real, Fervorosa y Antigua Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Sanlúcar de Barrameda culminó el pasado fin de semana sus cultos anuales de regla. En el marco de su sede canónica, la Capilla de San Jorge, la hermandad celebró con gran solemnidad el Triduo y la Función Principal de Instituto, unos actos que han servido para estrechar lazos entre la nómina de hermanos de esta corporación, una de las más antiguas y señeras de cuantas peregrinan a la aldea almonteña.
El Solemne Triduo se desarrolló durante los días 22, 23 y 24 de abril, bajo la predicación del Rvdo. Sr. D. Juan Franco Pérez, Capellán del Convento de la Concepción de El Puerto de Santa María. Cada jornada estuvo dedicada a una intención especial: desde el recuerdo a los fieles difuntos de la corporación, pasando por la juventud y las familias en la festividad de San Jorge, hasta la oración por la paz del mundo. La nota musical fue especialmente emotiva, contando con las voces de la Familia Manuel María, el Coro Infantil de la propia hermandad y el Grupo «Tres Marías», quienes elevaron sus plegarias cantadas ante el Simpecado sanluqueño.
El broche de oro a estos cultos tuvo lugar el pasado sábado 25 de abril. Tras el rezo del Santo Rosario, se celebró laFunción Principal de Instituto, presidida por el director espiritual de la corporación y párroco de Santo Domingo, el Rvdo. P. D. Antonio Jesús Jaén Rojas. El Coro de la Hermandad fue el encargado de poner la armonía a una ceremonia donde los hermanos realizaron su pública protesta de fe. Concluidos estos actos, Sanlúcar ya mira con impaciencia al horizonte de Bajo de Guía, soñando con ese momento en que sus carretas crucen el Guadalquivir para adentrarse en las arenas del Coto, manteniendo viva una tradición que es orgullo de la desembocadura.







