Todavía estamos aterrizando en el nuevo año que, para no perder la costumbre, no será hasta pasados los Reyes magos, cuando termine de hacernos caer en la cuenta de su llegada.
Ahora todo el mundo anda enredado en ultimar los detalles con los que quiere sorprender a sus seres queridos, esos detalles que se dejan para última hora y que te hacen ponerte las pilas para hacer una carrera de vértigo de una tienda a otra, de un establecimiento a otro… No es de extrañar que en esta época se olvide la gente de los gimnasios con tanto ejercicio obligado.
Pero en ese acelero de estos días del último tramo navideño, yo me siento aterrizando. Aterrizando de mil ideas en mi cabeza, de mil historias que he querido dejar atrás con la despedida del 2025, de mil formas de hacer que esta vez empiece un “borrón y cuenta nueva” con toda mi alma.
Sé que así habrá muchas personas. No es el momento de lamentar lo que se pudo haber hecho y no se hizo. Es el momento de pisar con firmeza el asfalto, de ser consciente de que por delante hay tiempo nuevo por vivir, de que cada segundo es una ocasión de crecer, de madurar, de despertar, de crear, de conseguir, de cumplir sueños… Lo de atrás es pasado, lo que viene es futuro y, para tener un futuro digno, hay que saber vivir el presente con dignidad, con pasión, con entusiasmo, con entrega y con generosidad.
Estamos aterrizando, claro que sí y hay quien tiene más miedo a aterrizar que a despegar, pero para lo uno y para lo otro solo se necesita determinación, fe y perseverancia.
Yo, para despegar, he necesitado la luz que siempre busco y encuentro en la mirada fiel de la Virgen del Rocío. Para aterrizar miro sus manos, y avanzo confiada, porque en en sus manos estamos seguros.
Ahora es el momento de respirar hondo, de descubrir que con Ella es imposible perder la esperanza y de avanzar sin titubeos, sin medias tintas. Avanzar de su mano, dejando que sea nuestra fortaleza, nuestro consuelo, nuestra ayuda constante y nuestro bastón en el camino.
Que tu aterrizaje esté amparado por la fe y Ella te ayude siempre.
Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es








