domingo, julio 21, 2024
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Decidir a la luz de Dios

Tomar decisiones es, a veces, doloroso. No siempre se toman decisiones porque realmente se deseen, pero hay circunstancias que te llevan a dar pasos en un sentido o en otro, a optar con determinación por lo que consideras es lo mejor y puede ser una llave para la puerta presente que te abrirá, además, la puerta de tu futuro.

Decidir siempre trae consigo un cambio, generalmente, para bien. Cuando decimos: “He decidido hacer, comprar, mover, estudiar, cerrar, abrir, hablar, llegar, llamar…” nos estamos acarreando para nosotros mismos una respuesta a cada acto que realicemos y provocamos que se activen todos los mecanismos que poseemos en el interior para ponernos a funcionar, sobre todo, cuando se tiene claro qué es lo que realmente queremos y qué estamos dispuestos a hacer para conseguirlo.

La decisión nos hace fuertes, por eso es importantísimo que nadie decida por nosotros, porque sería permitir que pisotearan nuestra dignidad. La decisión es algo personal, tanto es así, que incluso cuando nos equivocamos recuperamos el derecho propio a seguir decidiendo. Pero cuidado, -y repito-, una o cientos de decisiones siempre deben tomarse cuando sabemos lo queremos, la improvisación no siempre tiene como resultado el éxito.

Si sabes lo que quieres, si es un bien para ti y no va a propinarle un mal a otros, ve a por ello. Ten claro qué pasos quieres dar, la dirección que vas a seguir y hasta dónde deseas llegar. Si en el trayecto, -a pesar de las dificultades, las zancadillas y los baches, puedes seguir avanzando soportándolo todo y aun así sientes que no llegas pero sigues convencido de que llegarás-, párate, reflexiona y decide de nuevo. Muchos caminos llevan al mismo sitio, busca el atajo que más se adapte a tu circunstancia y sigue.

No olvidemos que todos caminamos hacia alguna parte, pero nuestro principio y nuestro final es el mismo para todos. Recorramos nuestros senderos con confianza, usemos como bastón la Fe y pidamos a la Virgen del Rocío que Ella vaya por delante abriéndonos las puertas acertadas para que Dios nos conceda lo que de Él esperamos.

 

Francisca Durán Redondo

Directora de periodicorociero.es

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