PERIÓDICO ROCIERO | Francisca Durán Redondo | Escribir cada día sobre la Virgen del Rocío es el mayor regalo que el periodismo puede otorgar a un corazón rociero.
No existen palabras suficientes en el diccionario para abarcar la inmensidad de lo que se siente al plasmar, día tras día, el latido de una devoción que traspasa fronteras. Esta redacción se convierte cada mañana en un altar de letras, un rincón privilegiado desde donde tenemos la inmensa suerte de cantarle a la Blanca Paloma con la tinta de nuestra alma.
Hablar de Ella no es un trabajo; es un soplo de fe, un privilegio sagrado que nos conecta con los miles de devotos que suspiran por su mirada desde cualquier rincón del mundo.
El Rocío es un estado del corazón que se desborda cuando se acerca la primavera. En cada artículo, en cada crónica de las hermandades y en cada historia de superación que compartimos, late el polvo del camino, el eco de los tamboriles y el aroma a jara y marisma.
Sentir la responsabilidad de narrar la Romería es abrazar la herencia de nuestros mayores y transmitir el fuego de una fe inquebrantable que se renueva cada Pentecostés en esa aldea bendita.
Qué fortuna la nuestra, la de poder ser los cronistas de la emoción, los guardianes de los sentimientos que despierta la Madre de Dios.
Cada línea escrita es una plegaria callada, un homenaje a los caminantes, a los que rezan en silencio y a los que lloran de alegría al verla cruzar el dintel de su Santuario.
Mientras haya tinta en nuestras plumas y aire en nuestros pulmones, seguiremos gritándole al mundo que el Rocío es amor, es reencuentro y es la suerte más grande que nos ha podido tocar en suerte vivir. ¡Viva la Virgen del Rocío!
Francisca Durán Redondo
Directora de periodiocorociero.es







