PERIÓDICO ROCIERO | Francisca Durán | Bajo el cobijo infinito que ofrecen las manos de la Virgen del Rocío, habita el milagro de un Niño que, siendo Dios, decidió hacerse pastor para no dejar a ninguna de sus ovejas perdidas en la maleza del mundo.
Mirar al Pastorcito Divino es encontrar, de golpe, esa paz que el ruido de la vida intenta robarnos cada mañana. No hay en toda la marisma trono más firme que las manos de la Virgen, ni hay corona más brillante que la del Niño de la Virgen, que parece jugar con la brisa del Coto.
Él es el mensaje, el principio y el fin de cada una de nuestras pisadas en la arena; el pequeño capitán de una nave de flores que navega por un mar de promesas y sombreros al aire.
En sus manos menudas, el Pastorcito no lleva solo el cayado, sino que sostiene el peso de nuestras penas para transformarlas en una alegría mansa y eterna. Es la esperanza vestida de seda, el recordatorio constante de que, después de la noche más oscura en el camino, siempre amanece en sus ojos.
Su presencia nos regala esa ternura que desarma al soberbio y consuela al afligido, porque ante su figura no somos más que niños buscando el refugio de una Madre que nos lo entrega por entero.
Él es la razón de nuestra fe, el que da sentido al sudor de los almonteños que bregan bajo el paso de su Patrona, y al canto roto de los peregrinos. Su sonrisa, apenas dibujada, es el bálsamo que cura las cicatrices del alma y nos susurra que no estamos solos, que el Reino de los Cielos tal vez se parece mucho a esa alegría que estalla cuando su paso se acerca.
En este tiempo de luces y sombras, el Pastorcito Divino emerge como el faro de una esperanza inquebrantable, recordándonos que el amor es la única brújula que nunca falla.
Que su mirada de paz nos acompañe siempre, que su ternura nos enseñe a ser mejores hermanos y que, al mirarlo, aprendamos que la verdadera grandeza se esconde en la sencillez de un Niño que nos espera, cada año y cada día, en el centro mismo de nuestro corazón rociero.
Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es







