Esta editorial se publicó en periodicorociero.es en enero de 2.014. Hoy la hemos rescatado de entre nuestros recuerdos, cosechados a lo largo de los 17 años que, en el presente 2.026, celebra Periódico digital rociero.
Todos los años, el mes de enero, se convierte para las hermandades candidatas a convertirse en filiales de la Hermandad Matriz, en un volcán en plena erupción. Los corazones se aceleran a la espera de una llamada que les anuncie que el regalo de Reyes más ansiado se les concede desde Almonte después de un minucioso estudio, pero no a todas, sino a las que aprueban, llegado el momento, el examen requerido con más alta nota.
Todos los años los mismos nervios, el mismo pellizco en el estómago para tantas que aguardan pacientemente a ser una de las elegidas. Se apuesta por la fecha en la que caerá la elección, se intuye que no puede producirse demasiado tarde, porque será en el preámbulo de la Fiesta de la Luz en el Rocío, cuando la Hermandad Matriz haga entrega del título oficial que acredita a las escogidas, pero “¿quién será esta vez? ¿y si Almonte decide que no hay notas altas en esta ocasión? ¿y si es la mía la que haga crecer este año a la familia?”
Y así se despiden las fiestas celebradas durante la Navidad. La Epifanía del Señor nos despierta a todos con alguna sorpresa que termina por emocionarnos y las candidatas a filiales saben que hay un párrafo de la carta que escribieron a sus Majestades que necesita un compás de espera, que va aumentando la incertidumbre y dejando aflorar los nervios propios de quien anhela alcanzar un sueño.
Este año otra vez el sueño se hizo realidad. Aunque muchas aprobaron el examen, las notas más destacadas fueron para dos Hermandades del Rocío: la de Albaida del Aljarafe, de Sevilla, y la de Santa Fe, de Granada.
Hoy quiero dedicar mi editorial de periodicorociero.es a la filial 113, a la que veremos ésta próxima Romería llegar con su Simpecado, a la par que la Hermandad de Espartinas, su madrina, que sin soltarla de la mano la ha ayudado durante todo el trayecto de tantos años acumulando y sumando amor por la Virgen del Rocío.
Albaida es uno de esos pueblos que conforman el aljarafe sevillano y sabe desde hace muchos años lo que supone echarse a caminar para encontrarse con la Patrona de Almonte.
Todavía sin haber Hermandad ni asociación rociera en el pueblo, numerosas personas se reunían para ir al Rocío, uniéndose a las Hermandades cercanas, entre ellas la de Espartinas, con la que desde antaño Albaida del Aljarafe fue incrementando una especial unión, convirtiéndose más tarde en la madrina de aquel grupo de rocieros que se decidieron a crear en su pueblo una Hermandad para todos los devotos de la Virgen de las Rocinas.
Impresionante sería hablar de sus comienzos, pues de buena tinta he tenido la suerte de conocerlos, comienzos que tuvieron unos cimientos tan fuertes que no ha habido en el camino vendaval alguno que haya podido derribar lo que con tanto esfuerzo y cariño han venido construyendo, los que estaban antes y se fueron para siempre y los que siguieron después haciendo crecer la herencia que aquellos que abandonaron este mundo, para estar por siempre en la ermita del cielo, les dejaron.
Avanzaron sin otra mira que los ojos de la Virgen del Rocío. Avanzaron con trabajo, con esfuerzo, con el convencimiento de extender el Rocío a todo su pueblo, y lo extendieron, ¡y tanto que lo extendieron!, y muestra de ello es que pocos pueblos tienen tantos hermanos proporcionalmente a su demografía, como el de Albaida del Aljarafe.
Nunca mostraron decepción alguna cuando pasaban los años y seguían sin haber sacado la nota más alta, pero jamás suspendieron el examen y aquello les servía a los albatenses para trabajar más y mejor, alegrándose de la noticia que otros anhelaban igual que ellos y que les era concedida. Pero éste año no volverán a ver a su Simpecado quedarse atrás, aunque tampoco podrán evitar la emoción al mirar a ese otro Simpecado, el de Espartinas, al que tantos años han rezado durante el camino y con el que se sienten profundamente hermanados.
Todos los años se preguntan las hermandades candidatas qué se siente cuando te convierten en filial, y éste año esa duda ya ha quedado resuelta para los hermanos de la hermandad de Albaida, a la que desde periodicorociero.es queremos agradecer con todo el corazón, que nos hicieran el regalo de vivir sus propias emociones en pleno directo, sin ocultar las lágrimas que en ese momento se derramaban, sin bajar la voz para dar los vivas a la Virgen del Rocío, sin reprimir expresiones que nacían y se expandían por la estancia en la que se encontraban, sin permitir que nos despegáramos de la Salve que, para darle las gracias a Ella, se entonó entre voces entrecortadas de emoción.
Deseamos para todos los que forman esta Hermandad, que el trabajo que han venido desempeñando sea ahora tarjeta de presentación allí por donde vayan, que su amor a la Virgen contagie, como lo viene haciendo, a cuantos se acerquen a su pueblo y que sigan luchando por tener notas altas en su historia rociera.
Felicidades, Albaida del Aljarafe.
Esta editorial se publicó en periodicorociero.es en enero de 2.014. Hoy la hemos rescatado de entre nuestros recuerdos, cosechados a lo largo de los 17 años que, en el presente 2.026, celebra Periódico digital rociero.
Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es









