La Capilla de San Juan de la Cruz acogió el pasado sábado la Eucaristía oficiada por Fray Francisco Javier de María, seguida de una cena de convivencia en la casa de hermandad.
MEDINA DEL CAMPO | Redacción Periódico Rociero | El pasado sábado, 25 de abril, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Medina del Campo vivió una de sus citas más señaladas en el calendario de vísperas. La Capilla de San Juan de la Cruz se convirtió en el epicentro de la devoción marismeña en tierras vallisoletanas para la celebración de la solemne Sabatina en Honor y Gloria de su Titular, María Santísima del Rocío.
Los cultos comenzaron a las 20:45 horas con el rezo del Santo Rosario, creando un clima de recogimiento que dio paso a la Santa Misa a las 21:00 horas. La Eucaristía estuvo oficiada por el consiliario de la corporación, Fray Francisco Javier de María, quien en su homilía destacó la importancia de la hermandad como faro de fe en la distancia. La parte musical corrió a cargo del Coro Rociero de la propia Hermandad, cuyos sones y el emotivo Canto de la Salve final elevaron las oraciones de los numerosos fieles que llenaron el templo.
Tras la finalización de los actos litúrgicos, la actividad se trasladó a la Casa de Hermandad, donde tuvo lugar una cena de convivencia. Este encuentro permitió a los hermanos compartir impresiones y ultimar detalles sobre el próximo camino, en un ambiente de alegría y fraternidad que caracteriza a esta filial castellana.
Con esta Sabatina, Medina del Campo demuestra que el sentimiento rociero no entiende de fronteras geográficas, consolidando una devoción que, año tras año, crece con fuerza a orillas del Zapardiel mientras se descuentan los días para el reencuentro en la aldea almonteña.







