DIRECCIÓN PERIÓDICO ROCIERO | Francisca Durán Redondo | Qué bien te sienta ser la Patrona de Almonte, Madre mía del Rocío. De todos los piropos que tus hijos te dedicamos, qué hermoso es cuando se escucha un Viva salido del corazón, como si fuera una alabanza directa al tuyo, diciendo “¡Viva la Patrona de Almonte!”.
A mí me da por sonreírte desde el lugar en el que me encuentro. Y hasta me parece notar cómo sonríe tu Niño de verte contenta.
Desde aquel año de 1653 en que fuiste nombrada Patrona de tu pueblo, cuando Almonte padecía aquella terrible sequía y buscó desesperadamente tu amparo, las muestras de tu amor no han dejado de verse y las muestras del amor de los almonteños siguen siendo la certeza de lo mucho que te quieren.
Siglos enteros contemplan este pacto de fe recíproca, una alianza de auxilio y devoción que no entiende de razones lógicas, sino de la generosidad pura con la que una Madre abraza las flaquezas de sus hijos.
Mirarte a la cara, Madre mía, es comprender que el verdadero patronazgo no se firma en documentos antiguos, sino que se sella cada mañana en las oraciones calladas de un pueblo que te entrega sus alegrías y sus penas más hondas.
Cuando los tiempos se vuelven difíciles, la certeza de saber que cuidas de cada hogar almonteño nos devuelve la paz y el sentido de la verdadera solidaridad cristiana.
Qué dulzura infinita desprende el rostro del Pastorcito Divino, que parece descansar dichoso al ver cómo tus hijos se desviven por regalarte el amor más puro.
Almonte es tuyo, Madre, y Tú eres su refugio eterno, la guardiana de sus almas y el Faro que nos enseña a ser mejores personas, más generosas y más unidas en tu nombre bendito.
Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es







