La Parroquia de Sant Miquel acogió el pasado domingo la Eucaristía mensual de la corporación, en una jornada que sirvió para estrechar lazos ante la cercanía de la Romería.
CORNELLÁ DE LLOBREGAT | Redacción Periódico Rociero | El pasado domingo, 26 de abril, la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Cornellá vivió una de sus citas más señaladas en el calendario de cultos mensuales. La Parroquia de Sant Miquel se convirtió en el punto de encuentro de los rocieros de la localidad para la celebración de la Santa Misa de Hermandad, una jornada marcada por la oración y el ambiente de vísperas que ya se respira en el seno de la corporación.
La Eucaristía, que dio comienzo a las 12:00 horas, reunió a numerosos hermanos y devotos en torno a su Bendito Simpecado. Durante la celebración, se elevaron plegarias por las intenciones de toda la hermandad y se puso en manos de la Blanca Paloma el próximo caminar de la filial catalana hacia la aldea almonteña. La ceremonia fue un fiel reflejo de la solera de esta hermandad, fundada en 1981, que se ha consolidado como un referente de la devoción mariana en el Baix Llobregat.
Tras la finalización de los cultos, los asistentes compartieron un rato de convivencia en el que los preparativos para Pentecostés fueron el tema central de conversación. Con esta celebración, Cornellá demuestra una vez más que la distancia no es barrera para la fe, manteniendo viva la llama del Rocío a orillas del Llobregat mientras se descuentan las últimas semanas para el reencuentro con la Reina de las Marismas.







