DIRECCIÓN PERIÓDICO ROCIERO | Francisca Durán Redondo | Aprovecho este momento en el que todos se han marchado y las luces del templo empiezan a apagarse para ponerme frente a ti, sin disfraces ni justificaciones.
Vengo con el cansancio acumulado de la semana, con esas pequeñas batallas diarias que a menudo me nublan los días y con el peso de los errores que tanto me cuesta admitir ante los demás. No busco grandes respuestas ni fórmulas mágicas; solo me hace falta saber que me escuchas, sentir la calma que desprende tu altar y recordar que, pase lo que pase ahí fuera, en tu casa siempre hay un sitio reservado para mí.
Miro tus manos y comprendo que sobran las palabras que traía preparadas en la cabeza. Conoces perfectamente cada una de mis inquietudes antes de que intente darles forma, porque entiendes el idioma del silencio y del corazón como nadie en este mundo.
A veces me pierdo en las prisas, en la superficie de las cosas y en la necesidad de aparentar una fortaleza que no tengo, pero basta cruzarme con la fijeza de tus ojos para que todo lo accesorio se derrumbe y recupere la paz. Me devuelves la sencillez que pierdo por el camino y me recuerdas, con solo mirarte, lo verdaderamente importante de la existencia.
Fíjate en el Niño que sostienes, en cómo se apoya en ti con absoluta confianza. Eso es exactamente lo que vengo a pedirte hoy: la capacidad de entregarme a tu amparo con esa misma pureza, sin condiciones ni miedos al mañana. Ayúdame a llevar un poco de este sosiego a mi hogar, a templar los ánimos cuando surjan las dificultades y a mantener los brazos abiertos para acoger a quienes me rodean, tal como tú haces conmigo cada vez que me acerco a ti.
Me marcho más ligera, con la seguridad de que no camino sola y con el ánimo renovado para afrontar lo que venga. Gracias por recibirme siempre, por no juzgar mis caídas y por ser el faro constante que guía mis pasos en mitad de cualquier tormenta.
Quédate conmigo, Madre, porque con tu cercanía en el alma sé que tengo todo lo necesario para empezar de nuevo mañana.
Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es







