domingo, julio 21, 2024
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Una doctrina nueva llena de autoridad

“Una doctrina nueva llena de autoridad” es el título de un sermón de San Buenaventura, que hoy compartimos con los lectores de periodicorociero.es para ayudarles en la reflexión de las lecturas de este domingo.

“Tenéis un solo maestro, Cristo” (Mt 23,10)… Cristo es, en efecto, “el reflejo de la gloria del Padre e impronta de su ser, que sostiene todo por su palabra poderosa” (cf Hb 1,3) El es el origen de toda sabiduría. El Verbo de Dios en las alturas es la fuente de la sabiduría. Cristo es el manantial de todo saber auténtico. Es, en efecto, “el camino, la verdad y la vida”. (Jn 14,6)… En cuanto que es camino, Cristo es el maestro y principio del conocimiento según la fe… Por esto, Pedro enseña en su segunda carta:

“Tenemos también la palabra de los profetas, que es firmísimo, y hacéis bien en dejaros iluminar por ella, pues es como una lámpara que alumbra en la oscuridad.” (2Pe 1,19)… Ya que Cristo es el principio de toda revelación por su advenimiento en el espíritu, y la afirmación de toda autoridad por su advenimiento en la carne. El viene, primero, en el espíritu como luz reveladora de toda visión profética. Según Daniel:

“Revela lo que está escondido en las profundidades, conoce lo que está en las tinieblas y tiene consigo la luz.” (Dn 2,22) Se trata de la luz de la divina sabiduría que es Cristo. Según Juan, dice: “Yo soy la luz del mundo, quien me sigue no caminará en las tinieblas sino que tendrá la luz de la vida.” (Jn 8,12) y “Mientras tenéis la luz, creed en la luz para que seáis hijos de la luz.” (Jn 12, 36)…Sin esta luz que es Cristo nadie puede penetrar en los misterios de la fe. Por esto, en el libro de la Sabiduría podemos leer:

“O Dios, envía esta sabiduría de tu santo cielo y del trono de tu majestad para que esté siempre conmigo y trabaje conmigo. Así sabré lo que te es grato… En efecto ¿quién puede conocer el designio de Dios y quien puede conocer su voluntad?” (cf Sab 9,10-13) Nadie puede alcanzar la certeza de la fe revelada sino por la venida de Cristo en espíritu y en la carne.

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