PERIÓDICO ROCIERO | La provincia de Cádiz late con fuerza cuando se trata de mirar hacia la marisma, y un ejemplo bellísimo de esta entrega es la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Chiclana de la Frontera.
Esta corporación ha sabido consolidar en el municipio un espacio donde el afecto mutuo y el compromiso cristiano se viven de manera intensa durante todo el año, convirtiéndose en un referente de constancia y vitalidad vecinal.
La historia de esta Hermandad es el reflejo del esfuerzo compartido de unos hermanos que, guiados por su devoción, han levantado una entidad sólida y participativa. Su actividad diaria va mucho más allá de los días grandes de Pentecostés; la corporación chiclanera destaca por una constante labor formativa, la organización de cultos solemnes y, de manera muy especial, por una obra social que atiende a las familias que más lo necesitan en la localidad.
La sede de Hermandad se transforma así en un punto de encuentro vivo, un hogar donde se comparten proyectos, se fomenta el entendimiento y se transmiten las tradiciones a los más jóvenes.
El verdadero valor de la Hermandad de Chiclana radica en su capacidad para hacer piña, manteniendo siempre encendida la llama de la solidaridad y el amor al prójimo. A través de cada proyecto benéfico, de cada eucaristía parroquial y del esfuerzo diario de sus miembros, la filial chiclanera sigue escribiendo páginas doradas en su historia, demostrando que su andadura es un ejemplo continuo de entrega y servicio.
Periódico rociero / Carlos Silva / Chiclana de la Frontera







