PERIÓDICO ROCIERO | El litoral malagueño atesora manifestaciones de fe comunitaria que entrelazan el rumor del mar de Alborán con las viejas tradiciones del sur peninsular.
En la dinámica localidad costera de Torremolinos, la devoción mariana ha sabido consolidar un espacio propio a través de una de las corporaciones más constantes de la provincia.
La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Torremolinos simboliza el fruto de la perseverancia de una comunidad de creyentes que, partiendo de sencillos encuentros vecinales, edificó una sólida estructura institucional que hoy enriquece el patrimonio religioso de la Costa del Sol.
Los precedentes históricos de esta andadura colectiva se localizan a finales de la década de los años 70. En aquella época, diversos grupos de amigos y familias del municipio comenzaron a organizarse de manera espontánea para emprender el viaje anual hacia el término municipal de Almonte.
El anhelo de dotar de formalidad jurídica a estas vivencias compartidas cobró un impulso definitivo en marzo de 2010. Solo un año después, el 19 de marzo de 2011, se firmó el acta fundacional que los constituyó oficialmente como agrupación parroquial, contando desde ese primer instante con el beneplácito de la Hermandad Matriz.
Aunque los primeros cultos se desarrollaron en la Parroquia de San Miguel, la corporación trasladó ese mismo año su sede canónica de forma definitiva a la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de la Carihuela, un templo de profunda vinculación marinera.
La madurez organizativa eclesial de la institución se vio refrendada el 15 de diciembre de 2014, fecha en la que se dictó el decreto de su erección canónica como hermandad de gloria. A partir de ese momento, la entidad intensificó su agenda de formación y caridad, destacando la cuidada realización de sus cultos ordinarios y la confección de su patrimonio, donde el Simpecado concentra las miradas y oraciones de los hermanos durante las solemnidades de la liturgia.
En la actualidad, la hermandad destaca por su activa participación en el tejido asociativo de Torremolinos y su constante labor de ayuda social a las familias necesitadas del entorno. El discurrir de su comitiva cada primavera por las calles del municipio congrega tanto a los residentes locales como a los numerosos visitantes internacionales que acuden a presenciar los cantes tradicionales de su coro, proyectando la identidad andaluza y marinera de la localidad más allá de sus fronteras geográficas.
Periódico Rociero / José Luis Bermúdez / Torremolinos







