InicioEditorialLa verdad que habita en la mirada

La verdad que habita en la mirada

Mucha gente ajena a esta devoción comete el error de juzgar el Rocío desde la distancia y el prejuicio. Lo describen a menudo como un estallido efímero y ruidoso, una fe efervescente que se disipa rápido, como las burbujas del champán al descorcharse. Quienes se quedan en esa superficie demuestran no entender absolutamente nada de lo que verdaderamente sostiene este misterio mariano.

La realidad del Rocío es justo todo lo contrario a lo pasajero. Para comprenderlo en toda su inmensidad y pureza no hace falta música, ni fiesta, ni el bullicio exterior. Basta con cruzar el umbral del santuario, sentarse en un banco cualquiera de la ermita en un momento de silencio y, simplemente, mirar a la Virgen y observar a las personas que acuden a sus pies.

Allí dentro, despojado de todo folclore, el Rocío se muestra sin filtros. Es el mapa de las heridas, de las gratitudes y de las esperanzas de miles de almas. No hay nada de superfluo en el dolor que busca alivio, ni en el agradecimiento que se vuelve oración. Es la madre que llora en silencio agarrada a la reja, depositando en las manos de la Virgen la salud de su hijo. Es el esfuerzo sobrehumano de esos fieles que entran de rodillas por el pasillo central, con el rostro desencajado y las lágrimas surcando sus mejillas, cumpliendo una promesa que solo ellos y Ella conocen.

En ese templo se concentra una verdad abrumadora a través de infinitas manifestaciones de fe: desde el silencio sobrecogedor de una vela que se consume en el velero, hasta el suspiro del anciano que se despide un año más, o las manos gastadas que se alzan buscando un trozo de manto.

El Rocío es, por encima de todo, el hospital de los corazones rotos y el refugio de los que necesitan consuelo, pero también el estallido de la felicidad más pura, porque Ella es el origen de todo y, como reza su letanía, Causa de nuestra alegría. Una corriente subterránea e inquebrantable de fe que ningún juicio superficial logrará jamás evaporar.

Francisca Durán Redondo

Directora de periodicorociero.es

- Publicidad -Moda Flamenca Esperanza
- Publicidad -Agenda Rociera Perpetua
- Publicidad -Pensión Cristina
- Publicidad -ES Restaurante La Pará Rociera
- Publicidad -Nos vamos de crucero con Jony