PERIÓDICO ROCIERO | La localidad de Chipiona atesora en su alma una herencia espiritual compartida que une el rumor de las olas de su costa con el polvo del camino marismeño. Sus vecinos sostienen una fe que se cimenta sobre dos pilares marianos de arraigo indiscutible: el amor incondicional a la Virgen de Regla, faro y Patrona de la villa, y la fidelidad eterna a la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma que convoca sus voluntades en cada Pentecostés.
En el mapa de la devoción andaluza, Chipiona ocupa un lugar privilegiado donde la fe no se divide, sino que se multiplica. Para un rociero chipionero, el trayecto hacia la aldea de Almonte no supone un alejamiento de sus raíces costeras, sino la prolongación natural de una vida marcada por el amparo de la Santísima Virgen.
Esta dualidad define la identidad local, permitiendo que el escapulario de la Patrona de la villa conviva en perfecta armonía con la medalla de la corporación rociera sobre el pecho de los peregrinos.
La fisonomía de este municipio no se entiende sin la imponente silueta del Santuario de Regla, un faro espiritual que custodia el Atlántico y que moldea el día a día de sus habitantes desde hace siglos. Sin embargo, ese mismo pueblo que se rinde ante la tez morena de su Patrona sabe mudar su geografía cada primavera para adentrarse en los senderos del Coto de Doñana, llevando en su simpecado la esencia de los corrales de pesca, los viñedos y el aroma a sal de su tierra. Es un viaje que une dos orillas andaluzas a través de un mismo hilo conductor: el amor a la Madre de Dios.
La Hermandad del Rocío de Chipiona personifica este cordón umbilical que conecta de manera íntima el Humilladero con las marismas onubenses. En cada salida, en cada rezo y en el discurrir de sus carretas, la Hermandad demuestra que ambas devociones se alimentan mutuamente. No existe contradicción en el corazón del devoto, pues la misma fe que implora protección marinera bajo el manto de Regla es la que estalla en sevillanas y vivas ante las andas de la Reina de Almonte, demostrando que Chipiona posee una fuerza mariana impresionante que viaja desde el mar hasta la fe de las arenas.
Periódico rociero / Manuel Caro / Chipiona







