El párroco de Almonte impartió la bendición a las yeguas y potros al paso de la última tropa, ante numerosos rocieros y visitantes congregados en la aldea.
EL ROCÍO – ALMONTE | Redacción periódico rociero | El 26 de junio está marcado en Almonte como el día en que las yeguas regresan desde Doñana hasta el pueblo. En ese recorrido, el paso de las tropas ante el Santuario de Nuestra Señora del Rocío se ha convertido en uno de los momentos más multitudinarios y esperados de esta jornada. Desde primera hora de la mañana, han sido muchos los vecinos, devotos y visitantes que se han congregado en este entorno para presenciar esta estampa única, con la Blanca Paloma como testigo de excepción.
Al paso de la última tropa, el rector del Santuario y párroco de Almonte, D. Francisco M. Valencia, ha impartido la bendición a las yeguas y sus potros, en una escena cargada de emoción. El gesto ha vuelto a unir la devoción rociera con una de las faenas ganaderas más antiguas y representativas de la provincia de Huelva.
El presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, ha destacado que el paso de las yeguas ante el Santuario Nacional del Rocío, que ha contado este año, además, con la presencia del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, “es uno de los momentos más simbólicos del 26 de junio, por la emoción que despierta y por todo lo que representa para la historia de la devoción rociera”. En este sentido, ha recordado el vínculo histórico entre la Virgen del Rocío, la marisma y los ganaderos almonteños, “que frecuentaban este lugar desde antiguo y contribuyeron a sostener una devoción nacida al calor de la vida marismeña”.
Padilla ha subrayado también el significado del caballo marismeño, especialmente desde finales del siglo XV, “cuando se convierte en un recurso estratégico para la epopeya americana”. Por ello, ha puesto en valor “el trabajo de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño y de los yegüerizos almonteños, que mantienen vivas unas faenas únicas y un legado que, al igual que la devoción rociera, forma parte de la identidad de nuestro pueblo”.
Con más de cinco siglos de historia, la Saca de las Yeguas constituye unas faenas únicas, convertidas en legado vivo para Almonte. Junto a la devoción rociera, forma parte de las tradiciones más ancestrales del municipio y mantiene viva una manera de entender la relación entre el pueblo, la marisma, el ganado y el territorio.
Los yegüerizos almonteños, cada año recogen el ganado que permanece en distintos enclaves de Doñana para conducirlo hasta Almonte. Allí continúa una tradición vinculada históricamente a la feria ganadera y al manejo del ganado marismeño, una raza autóctona estrechamente ligada al entorno natural de Doñana.
La Saca de las Yeguas está organizada por la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño, cuya labor resulta fundamental para la conservación de la raza marismeña y la transmisión de estas faenas ancestrales. Junto a ella, los yegüerizos almonteños mantienen vivo un legado que sigue pasando de generación en generación.







